La felicidad es un tobogan: uno debe esperar su turno. Mientras tanto, se puede envidiar la felicidad ajena o sentirse mas cerca mirando para atras. Luego hay que escalar laboriosamente hasta llegar al cielo, un envioncito y... ¡la felicidad es tuya!...
Apoyás los pies sobre la tierra y vuelves a la cola para que se repita ese instante...
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